Estudio luminoso con cama de matrimonio, mesa y cocina americana
Preparación del alojamiento

No solo el precio y el calendario. 5 cosas que pueden aumentar las reservas de tu alojamiento

Cuando pensamos en mejorar los resultados del alquiler vacacional, las primeras ideas suelen ser las mismas: el precio adecuado, la gestión dinámica de tarifas, la disponibilidad del calendario o las promociones y descuentos en los portales de reserva.

Todo eso tiene una importancia enorme. Sin embargo, ni el mejor revenue management aprovechará todo el potencial de un alojamiento si el alojamiento en sí no responde a las necesidades de los huéspedes que podrían reservarlo. A veces un cambio relativamente pequeño en el equipamiento o en la forma de preparar el alojamiento puede influir en su capacidad de venta.

Estos son cinco elementos que conviene considerar con la maximización de los ingresos por alquiler en mente.

1. Aprovechar bien el espacio para las plazas de dormir

Uno de los primeros criterios que conviene mirar es cómo se aprovecha el espacio disponible.

En los alojamientos pequeños lo más importante es ofrecer un lugar cómodo para dormir al número básico de huéspedes. En el dormitorio, la mejor solución suele ser una cama doble de tamaño completo y, en el salón, un sofá cama de buena calidad si el alojamiento va a acoger a más personas.

Si la vivienda tiene uno o dos dormitorios, una cama de matrimonio clásica puede ser la opción más versátil. Conviene recordar, eso sí, que la propia cama doble también puede ser un atractivo importante del anuncio. Si es lo bastante ancha, merece la pena indicar su tipo con precisión en los portales de reserva, por ejemplo como queen bed o king bed. Para muchos huéspedes el ancho de la cama es un criterio de elección importante, sobre todo en estancias largas.

En los alojamientos más grandes se pueden probar configuraciones más flexibles. Si la vivienda tiene más de dos dormitorios, en uno de ellos conviene plantear dos camas individuales en lugar de otra cama de matrimonio. Eso amplía las formas de configurar la estancia y el alojamiento resulta más cómodo no solo para familias o parejas, sino también para grupos de amigos, varias parejas o personas que viajan por trabajo.

Los estudios son un caso especial. Aquí aparece a menudo la tentación de sustituir la cama tradicional por un sofá cama para ganar más espacio durante el día. Desde la perspectiva del alquiler vacacional, sin embargo, no siempre es la mejor elección.

Para muchos huéspedes un estudio urbano es el equivalente de una habitación de hotel. Después de un día entero de viaje, visitas o trabajo quieren entrar y ver una cama cómoda, lista y hecha. Tener que abrir el sofá y preparar el lugar para dormir resta comodidad a la estancia, y el propio sofá, incluso de buena calidad, rara vez transmite la misma sensación que una cama de tamaño completo.

Por eso, si los metros lo permiten, en un estudio destinado al alquiler vacacional recomendamos ante todo una cama de tamaño completo en lugar de un sofá cama.

2. El equipamiento debe corresponder al número de huéspedes que anuncias

El número de plazas para dormir no basta por sí solo para que un alojamiento resulte atractivo a un grupo grande. Si el anuncio está pensado para seis u ocho personas, todo el espacio y el equipamiento deberían permitir que ese número de huéspedes lo use con comodidad.

Es un detalle frecuente y fácil de pasar por alto. El anuncio permite reservar para seis u ocho personas, pero en la mesa hay cuatro sillas. En el armario hay cinco vasos, una vajilla escasa, y en el recibidor falta sitio para los abrigos, los zapatos y el equipaje de todo el grupo. En estancias largas también puede ser un problema tener pocas perchas o poco espacio en los armarios, sobre todo cuando los huéspedes llegan en invierno.

Si declaramos que el alojamiento puede acoger a un determinado número de huéspedes, toda su funcionalidad debería estar adaptada a ese número.

Conviene comprobar, por tanto, si todos los huéspedes pueden sentarse a la vez a la mesa y comer juntos, si tenemos suficientes sillas, platos, vasos, tazas y cubiertos, y si el espacio común permite realmente que todos lo usen con comodidad.

Estos detalles influyen directamente en la experiencia de la estancia y, en consecuencia, también en las opiniones publicadas en los portales de reserva. Los huéspedes suelen perdonar unos metros escasos si el alojamiento está bien organizado. Valoran mucho peor la situación en la que el anuncio promete comodidad para un grupo grande y, al llegar, resulta que sencillamente falta el equipamiento básico.

Del mismo modo conviene mirar la distribución de la vivienda. Con grupos grandes, la privacidad gana importancia. Dormitorios que se cierran, poder usar el baño sin atravesar la habitación donde duerme otra persona o una separación sensata entre la zona de día y la de noche pueden decidir si el alojamiento resulta atractivo para dos familias, varias parejas o un grupo de amigos.

El número máximo de huéspedes no debería ser solo una cifra escrita en los ajustes de Booking.com o Airbnb. Debería reflejar la forma en que el alojamiento se puede usar realmente.

3. Un espacio para teletrabajar puede abrir el alojamiento a nuevos grupos de huéspedes

El teletrabajo ha cambiado de forma permanente la manera de viajar de una parte de las personas.

El huésped ya no siempre sale solo el fin de semana o de vacaciones. Puede venir unos días, trabajar durante la jornada y dedicar el tiempo libre a conocer la ciudad o a descansar en la naturaleza. De ahí la creciente popularidad del concepto de workation, es decir, combinar el teletrabajo con un viaje.

Para ese huésped una mesa de centro y wifi no bastan. Si el espacio lo permite, conviene crear un lugar cómodo para trabajar, con escritorio o una mesa adecuada, silla, buena iluminación y, sobre todo, internet rápido y estable.

Esto vale tanto para los apartamentos urbanos, a los que llegan personas que viajan por trabajo, como para los alojamientos vacacionales. Una cabaña en la montaña, junto a un lago o en el bosque puede así interesar a alguien que, en lugar de venir de viernes a domingo, decide quedarse de miércoles a domingo y teletrabajar los dos primeros días.

En las grandes ciudades conviene mirar el tema aún más ampliamente. Además de las estancias breves de negocios, también son populares las reservas de varias semanas, un mes entero o incluso un trimestre (el llamado alquiler de media estancia). Recurren a ellas, entre otros, empleados trasladados a la ciudad, personas que desarrollan proyectos temporales y empresas que buscan alojamiento para su plantilla o sus colaboradores. Esta forma de trabajar es especialmente habitual en el sector de las tecnologías.

Un alojamiento equipado con un buen espacio de trabajo, internet rápido, sitio suficiente para guardar las cosas y una cocina funcional puede resultar atractivo no solo para turistas, sino también para clientes corporativos y empresas que buscan estancias largas. Es especialmente valioso, porque ayuda a conseguir reservas también entre semana, fuera de temporada y fuera de las fechas vacacionales más evidentes.

4. Admitir animales aumenta el número de reservas

Los propietarios se preguntan a menudo si permitir estancias con animales. Las dudas por la limpieza adicional o los posibles desperfectos son comprensibles, pero conviene mirar también la otra cara de esa decisión.

Para una parte de los huéspedes poder venir con el perro no es una comodidad añadida. Es uno de los criterios básicos para elegir alojamiento.

Esto importa especialmente en destinos vacacionales y en alojamientos situados en plena naturaleza. Una familia que planea una semana en la costa, en la montaña o junto a un lago a menudo no quiere, o sencillamente no puede, dejar al perro varios días al cuidado de otra persona.

Si nuestro alojamiento no admite animales, esa familia puede descartar el anuncio ya en la fase de filtrado, sea cual sea su precio, su estándar o su ubicación. El perfil ni siquiera aparecerá en el buscador de la gran cantidad de huéspedes que marcan desde el principio el filtro «viajo con mascota».

Por supuesto, la política de admisión de animales debe estar bien pensada. Se pueden fijar las normas de la estancia, cobrar un suplemento o limitar el número de animales. No tiene por qué significar barra libre.

Merece la pena, eso sí, tomar la decisión de forma consciente, porque un alojamiento que admite animales puede competir por un grupo de reservas que para otros anuncios queda completamente fuera de alcance.

5. Una entrada libre y sin contacto

Hace unos años, la entrega de llaves por parte del propietario o de la persona que gestionaba la vivienda era algo del todo natural. Hoy cada vez más huéspedes esperan poder entrar por su cuenta. La razón es sencilla: les resulta mucho más cómodo.

Si la entrada exige una cita a una hora concreta, el huésped tiene que prever antes de salir a qué hora exacta llegará. Y mientras tanto el tren puede retrasarse, la autopista puede colapsarse, los niños pueden obligar a una parada extra y el viaje puede durar sencillamente más de lo previsto.

En lugar de empezar la estancia con llamadas y una negociación nerviosa de la nueva hora de entrega de llaves, el huésped puede recibir instrucciones y entrar cuando realmente llegue.

Una de las soluciones más sencillas es un lockbox, una caja de llaves protegida con un código. Aún más cómodas resultan las cerraduras o manillas electrónicas que se abren con un código. En ese caso es posible generar un código individual que funciona únicamente durante la estancia de cada huésped. No hay que entregar llaves físicas y, al terminar la reserva, el código caduca.

Es una comodidad para ambas partes: el huésped gana independencia y el propietario no tiene que ajustar su día a la hora de llegada de cada nueva reserva.

El potencial de un alojamiento empieza por su preparación

Aumentar el número de reservas no siempre exige una gran inversión ni cambiar por completo el estándar del alojamiento. A veces basta con aprovechar mejor el espacio disponible, ajustar el equipamiento al número de huéspedes anunciado, crear un espacio cómodo para trabajar, abrirse a quienes viajan con animales o simplificar el proceso de entrada.

Por eso en Nestri miramos más allá: analizamos no solo el anuncio en sí, sino también a quién se le puede vender y qué necesidades de los huéspedes conviene tener aún en cuenta. Los mejores resultados llegan cuando la estrategia de venta empieza ya en la fase de preparación del propio alojamiento.